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sábado, julio 10, 2010

Mujeres del Bicentenario: Gertrudis Medeiros, Yo soy espia.

Con motivo de la conmemoracion de los 200 años de los primeros intentos de emancipacion de los pueblos americanos que han dado lugar a multiples eventos, este grupo de amigas y escritoras chilenas y argentinas, ha decidido homenajear a las que no se escucha que se nombren en los discursos oficiales. Aquellas mujeres que ni un paso atras, ni uno adelante, sino que juntos, codo a codo con sus maridos, sus amantes, sus hermanos, sus hijos o por conviccion, ayudaron a qu años despues se consiguiera la ansiada independencia. O como dicen los que saben: "Sin las mujeres, America nunca hubiera alcanzado su independencia." (Pagina oficial del Ejercito de Colombia)



El Ejercito Auxiliar del Norte ha sido derrotado en la batalla de Huaqui, replegándose hasta Tucumán. En ese momento la frontera norte queda en la práctica sin defensa alguna.
San Salvador de Jujuy, 1814.


Las manos juntas sobre el pecho simulan estar orando, como quien esta rogando por su alma. La condenada, si, esa condenada mujer le enciende una chispa de deseo. El cabello oscuro se le ha soltado durante la larga y forzada marcha luce ondeado, boscoso, una selva donde sus dedos ansían perderse explorar, encontrar para volver a empezar; el perfil de virgen de medalla a pesar del maltrato, que disimula la lóbrega luz de una candela y aun así, en la desgarrada sencillez del vestido estilo imperio de luto insinúan un cuerpo joven que explota en sus veintipico de años, jugoso, una fruta madura exótica quizás por su piel que se tiñe de rosa tras el agotador viaje al rayo del sol. Condenada mujer que le enciende el deseo, una rea cualquiera condenada a muerte, que iniciara por la mañana el largo viaje a los profundos socavones del Potosí, ese cerro maldito donde la codicia mostró la peor cara que puede mostrar como símbolo de opresión, espanto y muerte, donde deberá morir trabajando, con los pulmones destrozados por el polvo de roca, extrayendo plata para aquella lejana corona.
Ahora esta rezando, piensa el soldado español, orgulloso vencedor de una veintena de gauchos y una mujer, orgulloso solo porque detrás de el tiene todo un ejercito. Quizás por eso se acerca soberbio con el cuenco que mas que un potaje o sopa contiene un aguachirle, con esa expresión de las gentes de baja estofa que no son nada pero se sienten mucho si están tras un uniforme, armados hasta los dientes y sobre todo si tienen por delante a quien no puede defenderse.
O eso cree.

Las dos manos juntas de la mujer que le encendió un sutil deseo y simulaba rezar, al verlo se retraen a un lado del cuerpo y ese gesto de llevarlas al lado contrario al que se acerca, lo enciende aun mas: nada mejor además qu parezca temerle; sin embargo desde allí descargan un golpe bestial en el pecho, como si lo hubiera golpeado una maza y como si fuera poco, al amplio movimiento de vaivén de ida que lo arroja contra una pared del calabozo, el movimiento de vuelta estrella esas dos manos férreamente unidas en la cabeza que va a estamparse contra la pared mugrosa sumiéndolo en la inconciencia mientras el cuenco caído sigue girando como una peonza sobre el piso de tierra.
Con el vestido sucio, rígido de mugre, sudor, tierra y sangre; la mujer se confunde con las sombras nocturnas. Esquiva dos soldados confundiéndose con la sombra aprovechando la escasa luz de las teas; tiene que esperar que pasen otros dos soldados realistas, precaución vana pues van tan ebrios que no la hubieran notado así pasara ante sus narices. De a trechos, ya sea agazapada, corriendo, reptando, de a poco, la mujer va ganando su libertad, aquella libertad que se le hace tan pero tan lejana.

Quizás la perdió estando aun tibio el cadáver de su marido, ella y sus hijas estaban aun al borde de la tumba, con flores en las manos, cuando el frío desden de Pío Tristán, que se las da de gran señor y caballero además de General de los ejércitos españoles, ordeno que demolieran parte de su casa que no usarian como cuartel general, por el crimen de darle la espalda a esa Corona tan lejana que nada sabe de ella o de su vida, por sus donaciones del producto de la finca al ejercito del Norte, o por todo aquello que de buena gana dieron con tal de no ver mas en su vida el gesto de soberbia de los peninsulares frente a los nacidos en este suelo, y por no rendirse sin antes resistirse junto con los suyos aunque fuera de palabra, aunque luego diran que tambien echaron mano de alguna arma. No se gasta en suplicar ante ese gesto torcido de desprecio del español, si bien no puede impedir que sus hijas lloren, y ante la primera frase que vomita bilis del godo informándole que debe considerarse una prisionera sin bienes algunos, con su acento americano del que se enorgullece le responde señalando la tumba junto al modesto oratorio de la finca:

- Bueno, al final no se necesita mucha tierra, ¿vio?

No le duraría mucho el triunfo y el gesto al español, porque aun desde su condición de prisionera, había logrado pasar a través de una mulata, un detalle exacto de cuantos hombres comandaba, la ruta que seguirían, las armas que contaban, la artillería, el parque, las paradas para descansar y todo detalle que pudiera recordar. Era una prisionera modelo y hasta los guardias se condolían de una joven viuda que purgaba quizás las faltas de su hombre, y le permitían ciertas libertades, algún privilegio como una pitanza mejor, o un trato un ápice más humano, pero tal fue el maltrato que la convencio aun mas de la necesaria libertad de los nacidos en estas tierras. Si los ejercitos de Buenos Aires en principio gozaban de mala fama, que actuaban mas como tropas de ocupacion que del mismo pais, el trato de los españoles hizo que le abrieran los brazos de par en par, y mas ahora que se le han bajado los humos despues de derrota tras derrota y como perla final, son los propios hijos de la tierra que los acompañan ahora en la campaña, lentamente se van amalgamando formando un ejercito de todos, al que gustosa pasaba informacion.

Aunque triste, era amable y de grato trato, buena conversación y al final terminaban ellos encadenados a su encanto y contando que habían hecho desde que nacieron hasta el presente y lo que planeaban. Lo único que contaba era lo que planeaban, datos que pasarían a la única línea de defensa que quedaba. No duro mucho el cautiverio, porque los españoles fueron derrotados ya en el Tucumán, como ahora en Salta, por los restos de aquel ejercito ‘del Norte’ quizas desarrapados, mal vestidos, peor armados y para terminarla de amolar, comandados por un General tan enfermo que antes de la batalla vomita sangre y aun asi, esas tropas tienen orden y la moral en alto mientras el General no muestra su enfermedad. Lado a lado y codo a codo con aquella tropa armada mas que con fusiles con locos sueños de libertad, se baten también un grupo de mujeres reclutado por Juana Moro y Martina Silva que los godos tachan de ‘fieras', han usado bien la información recibida de la cautiva, le toca ahora a Pío Tristán morder el polvo de la derrota.
Quien hubiera dicho que nuevamente volverían, en pocos años otra vez los tendría por los restos de su hacienda de Campo Santo como la llaman, que se la dejaron echa un erial, aunque esta vez no esta sola, al menos ha recibido aviso con algo de tiempo y cuenta con una veintena de gauchos que están dispuestos a vender caro su pellejo, como la dueña. Por una eternidad, atrincherados resisten: corta con los dientes los cartuchos de cartón de pólvora, que le van tiñendo la cara de negro, los introduce en los tres fusiles que dispone y baquetea con furia antes de pasárselos a quien tiene turno de disparar a condición que sea blanco certero: un disparo y derechito al mas allá, mientras ya esta cortando otro cartucho de cartón…. Se le antoja eternamente lento el mecanismo de esos fusiles de avancarga que pesan tanto como un niño de seis o siete años y cuyo retroceso puede tirarla de espaldas, pero aun así se da el gusto de hacer algunos disparos por mano propia, disparar un antiguo pistolon de duelo más ceremonial que letal, antes de verse totalmente cercados. No hay piedad con los hombres, pese a que las armas principales que usaron fueron las lanzas, las boleadoras, alguna piedra certera en una cabeza de un hondazo y tres armas de fuego, pero por su condición de mujer tienen la caballerosidad de encadenarla todo un dia a un árbol e informarle que será trasladada a Jujuy. Un viaje demoledor a caballo entre los cerros y quebradas en condiciones normales pero que la obligan a realizarlo encadenada como un animal rabioso. Durante las etenas 18 leguas del viaje, parece un gesto de dolor que vaya rasgando la tela de los puños del vestido, a veces tirando un hilo en la falda, hurgando algo en sus bolsillos, cambiando de uno al otro semillas. Gestos del desespero.

Ninguna escuela militar hasta la fecha registra que de esta forma un condenado aun cargado de cadenas a 1260 metros sobre el nivel del mar no solo no este clamando por un descanso, por aire, sino que por contrario esté llevando cuenta del ejercito invasor. Tampoco que desde la cárcel, pueda pasarle a una esclava que hace la ronda todos los días de retirar ‘las aguas’ o el balde que oficia de letrina en las celdas, el numero de soldados que contaron las semillas, la cantidad y calibre de artillería que contaron las rasgaduras, o los datos de suministros que están escritos en su mugrosa falda de hilos cortados, ademas de todo lo que escucha en la cárcel, datos que la dueña de la esclava escribirá en un papel cifrándolo y hasta quizás le añada un mapa. Datos que alguna moza llevara escondido en el ruedo de la falda o en la suela de la bota si viaja disfrazada de hombre, la depositara en ‘el árbol estafeta’, un tronco agujereado en un árbol junto al río Arias en Salta, donde se dejan los mensajes, y que otra esclava que después de lavar la ropa, tendera al descuido algún trapo en el árbol, y que luego con disimulo recogerá junto con el trapo y la entregara a su superior, alguna señora que desencriptara el mensaje de la red de ‘bomberas’ y que vía su hermana Magdalena ira a dar directamente a oídos del General Guemes que le estampara una nueva derrota a las –en vano- orgullosas tropas que se dicen ser las primeras en derrotar a Napoleón olvidándose que en esto son los segundos y gracias.

No tan buenos, si una mujer desarmada puede con ellos, piensa mientras se arrastra, repta y da con un par de ojos azules que brillan en un rostro sucio de tierra, inquisidores, en cuyos labios se lee más que escuchar ¿Gertrudis? ¿Gertrudis Medeiros?

- Voto a Dios, ¡casi me matas de un susto!

- ¿Por mi?- la voz delata a la joven vestida de hombre- vamos, por aquí, antes que se les acabe la juerga.

María Loreto Sanchez de Peón conoce como nadie los distintos caminos para ir y venir los 103 Km. que separan Jujuy de Salta y ya ha hecho varias veces el viaje, algunas veces como lo que es, una fina dama, otras veces disfrazada de humilde panadera, vestida de gaucho, de embarazada, de viuda…. Parece increíble que una joven alta y espigada pueda transformarse en tantos personajes y ser creíble, pero viéndola manejar el caballo mejor que muchos hombres (es la unica que se anima a subir de noche al cerro a informar algun parte urgente y hablar cara a cara con el General Guemes en persona) y con lo que parece un sistema de guía propia mientras se internan por los pedregales, trepan por empinadas laderas o esquivan peligrosas quebradas que pueden ser una trampa mortal en lo mas oscuro de la noche , es fácil confundirla con el mas recio de los gauchos.

- ¿Dijiste Juerga?- pregunta al rato, y con una sonrisa cómplice la amiga desgrana sin volverse mientras por momentos hasta toma las riendas del caballo que monta la fugitiva y lo guía en los lugares mas peligrosos como si hubiera nacido para hacer proezas a caballo.

- Íbamos a rescatarte. Algunas chinas, pardas, mulatas y hasta algunas blancas están muy tristes con la partida de tus custodios y están despidiéndolos entre lagrimas, licores y dándoles esperanzas si vuelven pronto – y ambas no pueden reprimir una sonrisa ante la ironía que destila su voz- Hasta donde manda la decencia.- aclara.

- Hay que tenerle bronca al cuerpo para más, María.- susurra para no espantar los caballos con los que deben llegar a Salta. No hay animales de recambio y si el terreno lo permite van al galope tendido y deben dejarlos descansar en los lugares más incómodos yendo al paso.

- Ya prontito vas a llegar. Vas a ver los tuyos… - susurra la guía.

- ¿Y que mas? ¿Van a devolverme la finca? ¿Reconstruir lo que otra vez destrozaron? ¿Seguir espiando?- una vez salvado el pellejo, las dudas del futuro empezaban a atormentarla. María bostezo, se seco las lagrimas que le provoco con la manga y lo resumió brevemente:

- Echar a los godos ante todo. Tener lo que es nuestro, ser todas iguales, tener los mismos derechos ya seamos pardas, blancas, solteras, casadas o viudas, casarnos con quien una quiera, hacer lo que nos venga en gana- enumera. Podría seguir soñando a la luz de las estrellas que parecen beberse sus palabras, mientras afloja el paso a los caballos dado que el rasgado vestido de Gertrudis aun es un impedimento para montar, pero lo resume en una sola frase: -Vivir nomás.



Gertrudis Medeiros (no hay ningun retrato de ella ni de joven ni de moza) llego sana y salva a Salta (escudo y bandera de la Provincia en la imagen, junto con la bandera nacional); en una de las nueve invasiones de la ciudad, debió refugiarse en Tucumán por su condición de condenada. Desde 1812 en que el Ejercito Auxiliar del Norte fue destrozado, la fluctuante línea de frontera quedara en manos de un General desconocido para casi todos, tartamudo y tímido para ciertos lances, que comanda a unos gauchos armados con chuzas y lanzas que no componen una tropa organizada y a la que los peninsulares miran con saludable desprecio. Sin embargo durante las invasiones inglesas a Buenos Aires, el joven oficial Martín de Guemes, al ver a la embarcación británica Juliet varada, en la bajante del Rio de la Plata, no dudo en atacarla al frente de su tropa a caballo, a boleadoras, tiros y sablazo limpio, al punto que la oficialidad del buque se olvido que contaba con 26 cañones y sin dudarlo, se rindió.

Custodiando la frontera norte, fue vital la ayuda de la red de bomberas o espías, que comanda su hermana Magdalena, de la cual son parte Gertrudis y María, impidiendo la invasión de nuestro país nueve veces.

Gertrudis Medeiros jamás recupero sus bienes y murió pobre, además de olvidada. María, a la que vemos en un daguerrotipo circa 1840/1850 junto a su arbol estafeta, tuvo la gracia de recibir una pensión y murió tan pobre como su amiga, a la edad de 105 años, aunque hasta el final de sus días peinaba su cabello ralo y blanco con una cinta patria tan celeste como sus ojos.

Ahora, las invito a descubrir al resto de estas mujeres en los blogs de:
ABRIL, (una ariana de valor), ALI, (Violeta Parra), ANA1, (La capitana Maria del Valle) ANA 2, (Maria Loreto, la biografia de la amiga de Gertrudis, version de historiadora), DULCE,(Generala Juana Azurduy de Padilla), EVAN,(Capitana Maria de los Milagros del Valle) PAMELA, (Javiera Carrera) STEKI (Isabel de Guevara), ANA3, (Las soldaderas anonimas)

miércoles, octubre 28, 2009

Y me llevo el himno tambien.

Mi bisabuela bajo de un barco en el siglo XIX del brazo de un marido que venia a construir ferrocarriles en un territorio tan grande donde su pais cabia varias veces, llego en un momento que muchos dan como 'la edad de oro' cuando en los numeros eramos una potencia, el sexto pais en el mundo, preguntandose que progreso podrian querer las gentes que veia, vestidas de calle con un traje que para ella era digno de los salones, un pais que parecia tenerlo todo, de ver a sus gentes y los numeros no entendia que cornos podian aportar mientras pensaba que cuernos se pondria para recibir con la catadura de pilchas que traia.

Le tomo muy poco tiempo darse cuenta que no todo era asi, y que la contracara era tan facil de hallar como la ceca de una moneda; a medida que se iba internando en el territorio se encontraba con aspectos incomprensibles, como el hambre en el llamado 'granero del mundo', el trato despiadado a las gentes del pais, peones rurales, y toda clase de empleados, incluida la servidumbre, las enfermedades de la pobreza, la falta de escuelas mal que le pesara a Sarmiento, o que los niños tenian que elegir entre esta y el ganarse el pan, cada necesidad de sus vidas, y llego a extremos de tener que vestir a los hijos de los trabajadores con las ropas para los hijos que -aun- no habia tenido para una fiesta patria y para la foto. (Atenti fotofrafos del interior: Si alguien tiene una copia de una foto antigua de niños morenos enfiestados con ropas de calidad que no se condicen con su condicion de 'changuitos'y detras de ellos una mujer delgada con traje de cola, sombrero emplumado y que se afirma en su sombrilla con gesto desafiante como un general en su espada, esa señora es mi bisabuela Frances y le agradezco me mande copia de ella.)

Pero mas aun, se sorprendio de escuchar el Himno del pais.
Aun no estaba muy lejana la fecha de la composicion, a lo sumo habrian pasado unos 80 años; tragica concordancia con el año 82, en que la prepotencia de un militar borracho precipito una de las peores tragedias que hay en el mundo: guerra. A partir de ese momento, muchas veces me he visto invitada con mayor o menor generosidad a ir a vivir en la tierra de mis ancestros, con tono mas o menos despectivo. Incluso me han preguntado de que me rio ante la invitacion.

- Y me llevo el himno tambien!- aclaro.

Porque lo que muchos no saben es que, el Himno que en 1982 era repetido hasta el cansancio, compuesto en plena efervescencia revolucionaria en 1812, es un plagio, no es el arrebato creativo surgido en una funcion teatral, en que las dichos patriotico-heroicos de la obra inspiraron una efervescencia creativo-plagiaria a Don Vicente Lopez y Planes y a Don Blas Parera como para levantarse de su asiento el primero en mitad de la funcion aniversario del 25 de Mayo -en un rapto de imaginacion la obra se llamaba asi-, pisotear los pies y el ruedo del vestido estilo imperio de las damas (darle un pisoton al ruedo del vestido con las balas cosidas alli dentro y despues contar como se rompio los huesos del pie debe ser otra obra de teatro) y las botas de los caballeros, mientras los actores que en la vida real eran tenidos por gente de baja estofa coreaba un himno improvisado, para irse a su casa y encerrarse en una habitacion a la luz de una vela de sebo y escribirse de un tiron la letra completa. Creo lo de la letra, pero una vez con el pergamino completo -la letra completa es larga como un Evangelio, apocrifo o legal- se daba la cabeza contra la tal vez intangible pero no por ello menos dura realidad, que no tenia la musica. Y un himno requeria de ella: letra y musica.


Eso, lo resolvia facil: se lo llevo al autor del himno de la obra teatral, a Don Blas Parera, solo que este... ademas de no tener la menor inspiracion para la musica, ademas era español, habia venido a vivir en una colonia española sin imaginarse el coletazo que daria el mundo y no estaba de muchos animos para componer un himno en contra de su pais, es mas no estaba nada convencido... pero presiones gubernamentales mediante termino capitulando, cediendo, vendiendose por trescientos pesos y tambien se encontro contra otra durisima realidad ¿que musica le pondria a las nueve larguisimas estrofas que tenia por delante sin desentonar?

La solucion le llego de mano de una de las vecinas mas conocidas del Imperio Español -version ciudad de frontera-,que en esos años se partia en pedazos como un vidrio roto: Maria Sanchez de Velasco de Thompson, Mariquita como todas las de la epoca, solo que ella ya habia inspirado una obra de teatro -El Si de las Niñas, de Moratin- y seguiria dando que hablar durante muchos años, pero a quien necesitaba el presionado Blas, esta vez era a marido. Martin Thompson a pesar de ser un ex oficial de la Armada Española, como el apellido lo indica era de ascendencia inglesa, mejor aun, su padre era ingles y se habia casado para ejercer el comercio primero y por caridad despues; el ex-marino era un joven de animo libertario y rebelde, con algunos trastornos de autoridad que le hacian poco digerible la palabra NO y capaz de enfrentar al poder imperial con tal de hacer justicia; se parecia el padre en el color de ojos y pelo pero recordaba pocas cosas, borrosas de el, dado que lo perdio de niño junto con la razon de su madre. En el salon de los Thompson -un ambiente impresionante de 80 metros cuadrados decorado con articulos de primerisima calidad made in Europe: grandes candelabros, cortinados pesados, cuadros de preteritos parientes de rostro constipado, y por supuesto el utimo modelo de pianoforte- solia pasearse un fantasma: con este fantasma musical a Don Blas le alcanzaba.

El recuerdo del Himno de David, un himno religioso ingles y protestante por añadidura -King's David Hymn- que interpretaba al piano y tarareaba su padre y que el marino libertario solia improvisar con dos dedos en el pianoforte de su salon fue la materia prima que se valio Don Blas para musicalizar el arrebato creativo, sin detenerse a considerar detalles menores tales como copyright, la propiedad intelectual, pagar derechos de autor o la nacionalidad de la melodia que literalmente estaba copiando.

En una colonia española rebelde, sin derecho a la libertad de culto, algo que ni se asomaba por las tapas de la poblacion, donde creer en en algo distinto era herejia y donde hasta hacia poco hacia campar sus respetos la Inquisicion .... ¿quien iba a notar que se estaba adueñando de la musica de un himno religioso que jamas habian escuchado? ¿que podian decir los Thompson? A lo sumo, razono ¿que mejor homenaje Capitan Thompson a su padre difunto que basar el nuevo Himno en .... bueno, algo que el solia interpretar? El plagio de una musica no conocida no le asustaba demasiado, tenia que musicalizar su creacion rapido -recordemos que el gobierno de turno lo habia apremiado-, le quito a la musica original algunos acordes, agrego otras florituras, algo mas de ritmo para hacerlo mas marcial, menos spiritual, armo el rompecabezas pegando con otros acordes mas, y... ¡listo! Habemus Hymnus.


Fue en el mismo salon donde escucho su inspiracion, donde presento en sociedad -si bien el hecho aun es discutible- mientras la esposa de su salvador musical lo ejecutaba en el arpa. Si, Mariquita no cantaba -comprobado que no tenia el menor talento para ello, desafinaba como un perro- ni tocaba el piano, aunque algunos historiadores la denominen despectivamente 'la del pianito': lo suyo era el arpa aunque estuviera en esos años vivita y coleando; y la concurrencia encontraba la musica de lo mas original aunque no han llegado a nuestros dias registros de la reaccion del Capitan Thompson quizas porque quede feo en las paginas de la historia un marino callendo al piso alfombrado de Damasco desmayado del espanto por no decir del robo.

Por eso me rio, cuando alguien quiere que me vaya a tierras celtas; no solo aclaro que de irme no voy a cursarle invitacion ni siquiera como porteador de equipajes, sino que se queda mirandome sin entender cuando agrego: - Y me llevo el Himno tambien!

(Don Blas, quedese tranquilo: ya es publicamente conocida la confesion del plagio que le hizo a sus hijos estando en lecho de muerte y ya en su querida España; no obstante el copyright de nuestro himno lo tiene desde hace dos siglos y su secreto esta a salvo conmigo, le han hecho bastantes mas arreglos desde entonces y solo lo publicare en Internet y en algun diario tambien)

Alas rotas.

Todo junto. Nieva donde nunca lo hace, o cada 100 años, año mas, año menos.

De pronto, seis autos 'justicialistas' irrumpen en la avenida que enamoro a Sabina, escoltando un camion que lleva suspendido un avion de aluminio -tamaño a escala a mitad del original- que recrea al Pulqui, el primer avion a reaccion en latinoamerica y noveno en el mundo.
Otro automovil, hace creer que Eva Duarte de Peron esta viva, que es la primera dama (y no la Barbie Brunette que mientras operan a su hija..... ¡va a la peluqueria a teñirse las mechas!) y esta a bordo de un auto de epoca, sana, salva y con el rodete intacto.
Lo irreal dentro de lo real.

Eva duerme, o eso parece su cuerpo embalsamado, eternamente preservado y a salvo de la corrupcion en la Recoleta, y quien va en el auto es la hija del director de un documental acerca del avion. Un avion que puede volar, en un parque, pero que no surcara el cielo como el original.
Pulqui. Flecha, en el lenguaje araucano. Pueblos originarios.



Un instante en el tiempo.
Cordoba, del 9 de agosto de 1947, 17,25 hs. El teniente primero Osvaldo Weiss acelera a fondo el motor y utilizando parte de la pista, eleva un curioso avion, cuyo sonido sobresalta los sonidos cotidianos, y sin quererelo ingresa en la Historia, en esas paginas tan finas, escritas en un papel mas fino que el papel biblia, de esas que son salteadas, borradas o arrancadas, segun la ocasion. Con diez minutos en el aire, el tren de aterrizaje trabado y al uso nostro 'atado con alambre' ha entrado en esas paginas llenas de nebulosas donde solo algunos osados se arriesgan o hay que tener paciencia y esperar que llegue el revisionismo, como la caballeria a rescatarlo del anonimato de agujero negro que se lo habia tragado.
Revisionismo que concluira que Dios atendera en la Capital, pero fue en la Docta donde se gesto el proyecto que nos convirtio en el noveno pais capaz de desarrollar y poner en practica y en el aire, tecnologia de avanzada: un avion a reaccion. 1947.

Un avion a reaccion de 9,70 mts. de longitud; 11,25 mts. de envergadura; una velocidad maxima de crucero de 720 km/hora; altitud maxima de crucero de 15500 mts.; pensado para una autonomia de 900 km y que seria artillado con 4 cañones de 20 mm.
Lo seguiria un hermano, el Pulqui II que mejoraria notablemente su perfomance, y seria uno de los cazas interceptores mas avanzados del mundo, con una velocidad y altitud de crucero de 1040 km/hora a 4800 mts, pudiendo hacer 'picadas' de hasta 1200 km/hora.


Flecha Rota: Por esas vueltas de la vida, del destino y de la politica, el golpe militar que termino con el gobierno (bueno o malo o regular, pero termino y a los tiros y con fusilados), tambien termino con el proyecto de este avion, con esa mania obsesiva que tenemos de ver en los que piensan distinto todo lo malo y que sus obras deben destruirse o no convienen...
Ironias del destino, la flecha rota que no fue profeta en su tierra, se haria famosa en otra, reclutarian a los cientificos que lo diseñaron y surcaria los cielos infundiendo espanto con el nombre de MIG. AUN HOY LOS SURCA Y AUN HOY INFUNDE ESPANTO. Aqui, el avion que pasea,se veria a mitad de su tamaño real, suspendido de una grua haciendo un paseo dominical en una avenida que enamoro a Sabina, para la presentacion de un documental sobre su corto vuelo.

Genero y dignidad.

DANA GABINA.
(Santa Maria de los Buenos Ayres, capital del Vierreynato del Rio de la Plata, 1782)



I.
Epao, Baba! Saludo la negra Tadea en un susurro al jefe de todos los Orixas(1) . Omio-do, saludo a su orixa de cabeza, a su ‘santo’ a aquella que le estaba prohibido adorar, salvo bajo la forma de la Virgen, dada la sombra de la Inquisición establecida en la ciudad.

 
Alupo, Ogunie, Eparei, Kao, kao-kabelecile, Oke, Oke-okibambo, Exo, Ueueo, Abau, Xexeo, Omio-do, Epao; repitio moviendo apenas los gruesos labios en lengua nago-xexe, mirando las leonadas aguas del rio, donde a pesar del frio inclemente debia proceder al lavado de las ropas, como si el saludo a sus deidades de la lejana Loango M-pinda, (Angola, Africa occidental) donde fue cazada fueran a protegerla de las heladas aguas. En un susurro, repitio la letania de una oracion en su lengua natal, sola, alejada de otras sombras como ella que apartaban la suciedad de las prendas cotidianas.

El frio le penetraba los huesos, a pesar del vigor con que paleteaba las ropas, y aun le ardia. Ya no era una jovencita, ni muchos menos virgen, pero aun le dolia y le ardia cuando el amo la tomaba por la fuerza en la cocina; bien de sobrado sabia su orixa que era un acto urgente y rapido, feroz por la urgencia, que le dejaba la carne protestando en la forma de un ardor urticante, un dolor fisico que hacia mas sobrellevable el dolor moral de la mancillacion, de la violencia, de su obligado callar de esclava.
La negra se enjugo una lagrima, de dolor o de frio, y toco la marca infamante de la carimba (2), la violación, la carimba..... las aguas del rio llevaron su mente a niña Gabina. Dana, su querida Dana, que con tan solo 15 años en el mundo, tenia la cabeza mas fresca y lucida que habia visto en dos contienentes, que sabia lo que queria, y que habia tenido el coraje de luchar por ello.

 

Dana…. NO era negra. Era blanca, y de buena cuna, pero conocia las 1000 caras de la esclavitud y lo que signficaba ser tratada como una esclava. Conocia a fondo la esclavitud, en cada una de sus formas: la de la vil compra y venta de seres humanos, y la del acotado mundo de las mujeres que carecian de voz , voto y de decision. Conocia personalmente el dolor de la humillacion, la vejacion, los golpes, el ser tasada y vendida como una pieza. Recordo el paso ligero de la muchacha, ese aire de desenvoltura, esa certeza de estar viva, la inconfundible fuerza de los 15 años. Dana queria llevar a la vida de la mano, danzar con ella, disfrutar del sol, de la musica, de las flores, de los momentos de solaz para hacer mas llevaderos los momentos de prueba del cuerpo y del alma. Como tambien recordo el pesar que la agobiaba, algo que la ceñia mas duramente que las cintas del corset, un anhelo, un sueño inalcanzable, un algo que no podia ponerle nombre porque no lo conocia. Un destello de luz en las tinieblas, el instante en que queda suspendido en el aire el ultimo grano de arena del reloj, una gota de agua que se escurre de entre las manos, un sueño hecho trizas por la violencia de su propia sangre, de su propio y querido tio.

Dana…. Su niña de 15 lluvias apenas, difuminandose en la distancia que devoraba el tumbeiro (3) que se alejaba con rumbo a las selvas de Guyana con sus tripulantes blancos hechos prisioneros de quienes hasta momentos antes eran una pieza mas de mercaderia, hambreada, extenuada, aterrorizada por los vaivenes del viaje, encadenada a su propia inmundicia, enferma, herida, sedienta, golpeada, famélica, agostada, vigilada y brutalmente castigada, abarrotada en las bodegas pestilentes, pero que con un poco de ayuda lograron tomar el control y luchar por lo unico que tenian: su vida, su libertad y su dignidad.

Dana, la libertadora.

Mas de ciento cincuenta almas le debian ese algo inmenso, impagable. Mas de ciento cincuenta zulúes cazados y embarcados por el padre de Dana, no pasaron por la humillación del cacheo y revision por parte de los oficiales reales, el horror de la carimba al rojo vivo sobre las carnes y los galpones negreros, su destino de pieza de cambio, según donde fuera mas valioso revenderlos.
Su querida Dana…. su niña que se preguntaba, le preguntaba, le preguntaba a sus orixas si acaso habia un lugar para ella en este mundo. La niña que no queria ser una pieza de cambio en el ajedrez de los negocios turbios, mancillados de sangre, una pieza de trueque que se viste, se alhaja, se exibe como carnada para que pique un potencial socio comercial de su padre  y ser entregada de un amo a otro amo.

Las aguas del rio solo estan heladas, repara Tadea mientras completa su tarea; no hay ningun buque meciendose en su lecho, mucho menos, la imagen soberbia, sublime, que la redime de su destino, la imagen de la embarcación negrera, huyendo a todo trapo, con los zulúes liberados, mas los negros soliviantados de la ciudad entre el esclavaje. Su hermano, entre ellos, todo por la mano de la dulce Dana.
 
‘Hay algun lugar en este mundo para mi?’, se preguntaba la niña. Que queria? Sin ser mas que una bozal aclimatada (4) ni saber de letras, Tadea comprendio entre chuchos de vulgar frio, que lo que Dana pretendia era el bien mas escaso en el siglo XVIII en una remota colonia española sin riquezas de oro ni plata, mas que un bien, un rarisimo privilegio. Un rarisimo privilegio del que carecian los esclavos, los indios, los pobres, las mujeres. Aquel anhelo que la aherrojaba mas que las cadenas del mercado infame de carne humana y que las cintas de raso del corset, que no podia ponerle nombre porque no lo conocia: Igualdad y libertad.
 
Dana, que fue tal el espanto que sembro en los duros corazones y las estrechas mentes de la epoca que su nombre fue borrado -no solo de la historia- sino tambien como eleccion de gentilicio. Solo una vez, prestaria su voz desde la tumba, para erigirse en santo y seña de conjurados, de los que una vez mas querian sacudirse otro yugo de encima. En 1806, durante la invasión y ocupación de Buenos Aires por las tropas britanicas, el grupo de resistencia catalan liderado por Jose de Sentenach, eligio, como santo y seña el nombre de Dana Gabina.
Pero quizas, lo que mas le hubiera agradado a Dana, es que fue otra joven, en otro continente, y de otra cuna, con el poder para hacerlo, quien a pesar de todas las criticas y contras de sus Primeros Ministros, con su blanca mano firmo lo que todo una raza esperaba. Se llamaba Victoria I de Inglaterra y tenia tan solo 18 años para poner a la mayor flota naval del mundo, la temible Flota Imperial que ocupaba en una simple revista formal 30 millas desplegada en el mar, a combatir y perseguir el trafico de esclavos, haciendo efectiva el Acta de Abolición de 1807 y que pudo llevar a cabo recien en 1832 cuando fue reina menor de edad.
 

Alyxandria Faderland. Bs. As. 2006. 5to. puesto concurso Entre todas, España de ese año.




Glosario:
(1) ORIXAS: Deidades del culto africanista.
(2) CARIMBA: Del portugues ‘carimbo’,(pias de origen de los primeros tratantes de esclavos): sello. Marca que se realizaba a fuego en la piel para identificar a que compañía negrera pertenecia cada esclavo.
(3) TUMBEIRO: Del portugues, analogía por tumba debido a las altas tasas de mortalidad, era la forma en que se designaba a los navios –fragatas, bergantines- que realizaban el cruce transoceanico de esclavos.
(4) BOZAL ACLIMATADA: Esclavo africano con años de permanencia. Africano de primera generacion.