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miércoles, octubre 28, 2009

Blog Action Day: LA BRAVA.

Presidente Roque Saenz Peña, Pcia. del Chaco. 1977.

El pretil de ladrillos resecos me llegaba a la altura del pecho, me asome con recelo a esa boca abierta del infierno, y algunos mechones de cabello calleron hacia abajo, como tironeados por la fuerza invisible de aquel abismo vacio.

Hasta la escalera de metal, carcomida por el oxido que exibia impudicamente su desnudez se me antojo ridiculamente pequeña, como hecha de escarbadientes, y desperto tambien el loco deseo de bajar hasta el fondo, de un cemento agrietado y donde solo en el centro se veia un misero charco de agua sucia. El recio tiron hacia atras de mi tio, me alejo de lo que seria una muerte segura de irme de cabeza en aquel pozo de almacenamiento de agua, de cojonudos 20 metros de diametro y casi 60 de profundidad, esterilmente seco.
¿Como llegaste hasta aqui? me parecio una pregunta de lo mas tonta; pues como iba a llegar ¡caminando pues! por mas lejos que el pozo estuviera de la casa y mi condicion de hija de jefe me franquearan el paso por los lugares permitidos (y de paso reconocerlo, tambien los que no, como este) de una instalacion pseudo militar o de fuerzas de seguridad en esos años.
No era una pregunta tan tonta despues de todo, pues en los años buenos, nadie se aventuraba mucho a campo traviesa, por pastizales o por el monte, debido a los reptiles. Zona de ofidios y cada uno mas venenoso que el otro, aunque por primera vez estos se estaban enfrentando a un enemigo mas mortal que ellos y que se desplazaba en dos patas: el hombre.

La sequia que los paisanos denominaban como 'brava' habia barrido con los pastizales, dejando la tierra desnuda, las viboras no tenian donde esconderse, no se necesitaba caminar haciendo ruido para espantarlas o armada con un palo o dos, uno para tantear el terreno y otro para que se enroscaran de encontrartelas. La tierra craquelada por la sequia y agitada por un leve viento fantasmal eran garantia de no encontrarte con ninguna sobreviviente a la seca.
Era casi un milagro que en el aljibe de 'mi' casa (se ha acusado mucho al estado de malgastar fondos publicos y mas en esos años en la comodidad del alojamiento de las familias del personal de fuerzas de seguridad, pero de este destino tengo los peores recuerdos y la impresion que me mostraran como un tesoro "el agua dulce" en un aljibe con tecnologia de siglos de atraso, me dejo mas pasmada que la adolescencia que empezaba a transitar) hubiera aun agua, que habia que cuidar como un tesoro, contra el agua salobre que escupian las canillas. ¿que esperaba encontrar en ese pozo? la pregunta y la mirada de mi tio se me clavaron como si temiera la respuesta de un suicidio temprano, mientras atravesabamos el erial de regreso a la casa.
Los campos que deberian ser cultivados lucian toda la tristeza de la vegetacion seca, y con la sapiencia de la escolaridad al dia, me envalentone y pregunte porque no cortaban y quemaban todo eso, ¿acaso no sabian del mal de los rastrojos? (1)
Los animales, algo tienen que comer....
Aun no era epoca de transgenicos, alimentos en rolls, balanceados hasta en el precio del que los vende, y del peor azote que Dios o el Diablo nos mandara: la soja que se usa sobre todo para los semovientes. Algo para que los animales coman, repitio, dando al traste con mis conocimientos de oropel y muy bien diez felicitado de la maestra complaciente de turno.
¿y el agua?
Por Dios te juro, que si llegas a decirle a alguien, hago que te suban al primer tren o avion a Buenos Aires y te aguantas un año viviendo con tu tia. (2)

Caminamos entre corrales, de tierra reseca y animales de mugir cansado y aspecto abatido como si ellos debieran vivir con la amenaza de mi tia, y otros tres pretiles mas se divisaron en medio. Aunque casi tenia mi envergadura definitiva, me sostuvo firmemente por la espalda, mientras me decia como si me estuviera dando el gusto de mi vida: MIRA.
Mi reflejo quedaba demasiado lejos, a tres cuartas partes de capacidad del pozo para ver mi expresion, mientras el resto de la frase iba penetrando lentamente en mis entendederas "es todo lo que hay".

Pocos meses despues, efectivamente la amenaza de tener que convivir con mi tia, se cumplio, no porque hubiera seguido sondeando cuanta agua quedaba, o el saqueo de alimentos del casino de oficiales descarado junto con mis dudosas amistades con los indigenas que vivian al otro lado de la cerca o paredon. Fue una orden 'de arriba'. Llevarse a las familias de alli, y por un momento se olvidaron de quienes eramos porque nos sacaron entre gallos y medianoche, el equipaje que iba despues, casi con lo puesto, como si hubieramos cambiado de bando y ahora fueramos los presos.
Ni siquiera llevarse los animales domesticos: un gato se esconde facilmente, pero el perro vagabundo que me seguia a sol y sombra no hubo forma de darle visado. Algunos partieron en avion, otros en auto, nosotros, con los gatos de contrabando en tren, un viaje demoledor que atraviesa la linea de un subtropico, equivale a varios paises europeos, lo que serian varios rios, y solo cuando estaba en camino me entere el motivo de la diaspora. Empezaban a matar a los animales. No se salvaron ni los perros.

Durante 30 años seria recordada como la peor sequia en la historia, hasta que la reduccion de bosques, la tala sistematizada, la quema desesperada (por ganancias) para liberar espacio, la liberacion de CO2 que los arboles almacenaban en sus troncos y hojas, en vias de despejarle espacio a la plaga biblica y festival para algunos de la soja, sumado al ritmo de las corrientes del Niño y de la Niña, que ya se declaran inocentes frente a tanta tala indiscriminada a razon de una hectarea por hora, para que se den una idea, equivale a 40 canchas de futbol por hora!, a tanto maltrato de la Tierra por parte de la que se supone es la especie mas evolucionada de este mundo, hicieron que aquella seca pasara a la historia, y que a la actual se la denomine LA BRAVA con mayusculas, frente a las perdidas millonarias en cabezas de ganado, aves de corral, fauna nativa, enfermedades de la pobreza por la pauperizacion y falta de fuentes de trabajo (la soja no brinda muchos puestos efectivos) seguramente vidas humanas que nadie se atreve ni se atrevera a contabilizar, miles de personas desplazadas como si estuvieran en tierra arrasada por un ejercito de ocupacion que las desaloja a la fuerza bruta como en los peores años de la dictadura, y dejaron la tierra que es nuevamente un erial, amparados en que el gobierno al que algunos tachan de complaciente con empresas poderosas, pero que en realidad a traves del INTA -Intituto Nacional de Tecnica Agropecuaria- solo puede asesorar que sembar pero en campos, 'propiedad privda' cada propietario puede hacer lo que quiere y de regularselo pondrian el grito en el cielo que los estan cohercionando o presionando amparandose en sus grupos de interes, empresas poderosas, mientras que la prensa erigida en arbitro y victima segun le convenga mira para otro lado, que han hecho que hasta mujeres y niños salgan a luchar por sus derechos no sin pagar un alto costo por ello.

Solo resta rezar, decia un paisano a un diario que no es de diestra como los principales de por aca, que se seque la soja maldita y vayan de aca.
Como si magicamente los bosques fueran a recuperarse de un dia para el otro y el ritmo del agua, nuevamente a fluir. Lo que es seguro, que de esas postales del infierno, no se olvidan jamas.


Ilustracion: Julio Pantoja. Las madres del Monte. Para los de afuera: visiten su pagina, informense: no compren la idea digerida y hasta lo que hay que pensar, pues la diestra esta invirtiendo fortunas tambien en medios del exterior para mantener sus megaganancias con este boom que nos lleva de cabeza al desastre, y el que lo dice 'es zurdo'. Si eso es serlo, a mucha honra, encantada, Alyx Zurda Faderland.
(1) Mal de los rastrojos: tambien llamado Fiebre hemorragica argentina, transmitida por los roedores que se alimentan de los restos de las cosechas.
(2) Sin tener que ver con el tema del post, mi tia, alude a la triste de la familia que mucha simpatia no nos tenia.

domingo, octubre 25, 2009

Que o quien habia en la casa de Dante Allighieri 666.

Basado en un serie de fotografias del fotografo Luis Vence.

Que sola me siento. Que cansada. Que vieja. Pero por sobre todo, que sola. Se que yo no fui una opcion para el, ni el una opcion para mi. Nos empujaron como dos vacas al matadero, pero de tantos dias juntos, de tanto vivir se suponia que algo al menos, de afecto deberia haber. Si uno se encariña hasta con las mascotas!!!


No importa que pase con un perro o con un gato, me siento sola y no hay tu tia. Si mal rayo me parte hoy, ni el mismisimo Diablo me extrañaria o derramaria una lagrima por mi. Raro seria que el Diablo llorara. Pero mas raro seria que llorara el, mi marido.


El comisario Godoy miro la nota, su mujer, porque era de esos hombres que jamas diria su esposa, era maestra y a veces –otra cosa que jamas reconoceria- es que la ayudaba con las correcciones de los dos turnos que ella tenia a su cargo. Los de septimo grado escribian unas redacciones de terror, algunos pocos escribian algo decente; para ser una ama de casa, una almacenera sola y despeciada, hasta tenia cierto estilo. La pequeña libreta ‘Norte’ estaba llena de anotaciones a la soledad, al vacio, ni siquiera tenia un diario de una mujer desesperada, mas sola que la llama del logotipo de la marca que se veia en la portada. La misma mujer que viera muerta en la casa de Dante Alighieri 666. El nro. Del demonio.

En su epoca, alla por el principio del siglo XX era una casa para un potentado, de un neorromántico italiano, de techos altos, ventanas rectangulares, largas, puerta señorial y una azotea coronada por una balaustrada que tenia ecos de parques y lagos con cisnes. Los avatares de la vida y del pais, de las revoluciones y contrarrevoluciones que cambiaban lo favorable para unos y para otros, hicieron que el dueño se fuera cada vez empobreciendo mas, o al menos teniendo menos, hasta que la vendio a una asociacion que termino pintando sus titulos justo debajo de la elegante balaustrada alejando toda posibilidad de tomar el fresco de las noches de verano. Sus hijas por suerte se habian casado, y creia que se habian casado bien, una con un militar, una suerte dado el lugar del orbe, otra con un marino que era mas o menos lo mismo. Le quedaba el hijo por colocar, si es que ese mequetrefe encontraba un lugar en el mundo. Pero Domenicco o Domingo no tenia lugar en este ni en otro mundo: habia intentado con los uniformados y lo habian echado por poco a palos: tenia poca cabeza para los estudios, apenas si termino el secundario, para la universidad no le dio, lo bocharon tres veces del curso de ingreso y el viejo dijo basta. Un avatar de la fortuna, de las revoluciones y contrarevoluciones que ahora favorecian a los que menos tenian, le permitio recuperar la antigua casa, deteriorada por su uso comunitario, los pisos violentados por centenares de pasos, de objetos y muebles corridos de lugar, la vida domestica pisoteada por el trajin de lo burocratico, comercial. Y el hijo sin sentar cabeza. Un oficio, que aprendiera algo,que un vago asi que era una deshonra, para ellos que habian venido a hacer la America, o a que America les diera del comer después del hambre de tanta guerra en la peninsula; y encontrarse que America hasta les dio algo de fortuna, no iba a quedar su familia en un inutil, como le gritaba constantemente a la cara. Domenico bajaba la cara, no se ruborizaba ni demostraba nada. No contaba donde desaparecia horas, que hacia, no hablaba.
El padre se desesperaba, debia encaminarlo en la vida, o sea casarlo. Pero quien iba a fijarse en ese tarambana, bueno para nada. Todas las chicas del barrio ya tenian su vida encaminada, y encima el muy zopenco salia, se perdia, no era una salida rapida como quien toma algo con los amigos, que tampoco tenia.

La unica que quedaba era la Nelly. Habia llegado de Italia con su madre siendo una niña, no hablaba con acento italiano, y si estaba a esa altura de la vida sin un pretendiente es porque no era una belleza. Un bodoque, le decian. Bajita, redonda, el pelo rizado que le agregaba volumen a su cabeza y de un tono que solo las locas de esa epoca lucirian, pero bueno, pobrecita una mas para cargar si le habia tocado ese pelo color oxido, que no podia hacer juego con los ojos verdosos escondidos detrás de antejos gruesos como fondos de sifon. Con su madre atendian un almacen, un sucucho de mala muerte o de mala vida, pero alla fue el italiano a a hablar con la madre y entre un te decidieron el futuro de los hijos. Ninguno pudo poner objeciones, los padres habian decidido por ellos; pero mas por ella: que podia esperar ella, una pelirroja ensortijada, redonda, petisa y de 29 temibles años, candidata a vestir santos, y que podia pretender un bueno para nada que ni siquiera sabia que hacer en la vida.
Nelly ni siquiera tuvo el sueño de toda mujer de la epoca, el traje de novia, pues dadas las circunstancias, fue un casorio de lo mas sencillo, el civil, de riguroso trajecito oscuro que le daba aspecto de circo tragico; y la iglesia, de mañana, en la sacristía y de trajecito beige. Los trajes de novia, largos, con metros y metros de tul no eran para mujeres como ella ni para casamientos como este. Ni siquiera para disimular una situacion embarazoza como la de Domingo y su madre....

A los pocos años del casorio, la madre de Nelly viendo el destino de su hija asegurado, murio. Y fue asi que el dueño de casa, ante la vista que su hijo no aprendia ni a reparar radios, ni las TV que se popularizaban, ni nada, tuvo que acceder a que la Nelly -ese bodoque- trasladara su boliche hasta su casa, y encima una marca de gaseosas le estampara como una escarapela,  un sello la marca en forma de tapa corona gigante. Un precio muy caro para el sustento que entraba via su nuera. Jamas penso en que sentiria ella, el dia que su hijo llego con un niño de unos 5 años de la mano, y lo presento como su hijo, su nieto, el fruto con una de esas mujeres con las que uno no se casa, y que a simple vista era era la copia del inútil.

-Este es mi hijo. Su madre ha muerto y vos vas a cuidarlo como si fuera tuyo- fue todo lo que dijo. Entre el tono de voz cortante como el cuchillo para quesos, y la mirada fiera de su suegro y a la vez feliz de ver un nieto, no le quedo opcion. ¡Un nieto! algo que esa otra inutil no le habia dado, sin saber que entre sabanas la vida era de lo mas monotono y la cama se usaba solo para dormir.

Nadie pregunto que sentia ella, que no habia tenido ni tendria hijos, que el marido no la queria,  su suegro no la queria, y  el niño a pesar de ser mas lento de entendederas que su padre, medroso, siempre temeroso, no la queria ni se dejaba querer. El suegro muerto y enterrado sin una lagrima por el hijo, y ella llorando no por un alma mezquina, sino por ella misma....
Las libretas aparecian mezcladas con la de los fiados del almacen, llenas de mas soledades rumiadas sin otro auxilio que sus paginas ralladas y el lapiz de carbon. Horas de soledades despachando harina, fideos, azucar, corrigiendo o haciendo la tarea del niño estupido que nadie queria reconocer que lo era, sin tener a cambio nada para su alma.
Lleno casi 12 años de libretas, mientras veia entrar y salir al marido, su apatia por una casa que cada dia decaia mas.



Oh my friend pain,

my friend ache,

in you I cant trust,

in your wings I may fall down.

Oh, my pain,

you are really my friend,

You are my home,

my dream

my destiny.

In you I can trust,

let me fall down in your wings.



- Que estan haciendo?- pregunto Domingo.

La respuesta era obvia, en un sillon de tapizado en un tejido damasquinado naranja con relieves en bordo, se hallaba sentada Nelly y a su lado un hombre mas joven, tomando unos mates bajo la luz amarillenta de una lampara de pie con pantalla color naranja claro.

-¿Qué estan haciendo?- lo malo fue la respuesta.
- Nada- dijo ella y casi era verdad, porque salvo el tomar el mate y hablar no hacian otra cosa, pero esa palabra, en el cerebro estallo como síntoma inequivoco de infidelidad. Volvio sobre sus pasos y se encamino a la parte del almacen, cerrado al publico por ser domingo, pero que por dentro era fácilmente accesible, tomo la cuchilla Arbolito, miro el dibujo del arbol y penso que estupido, ponerle un nombre tan simple -o para el tan estupido- como ese a un arma formidable. Con nombre tonto o no, regreso a la sala y sin preguntar, descargo una puñalada feroz contra Nelly. El hombre se interpuso, y fue alli que noto que el cuello blanco no era una polera , sino un moderno cuello de clergyman o cura, pero ello no le impidio que el cuchillo caliente y rojo por la sangre tambien le diera. Nelly estaba herida, queria hablar y no podia, el cura se desplomaba a morir. La sangre se escurria por el mango e iba nuevamente contra la mujer cuando una voz joven, torpe chillo:

- ¡Nooooo! ¡Como a mama no!!!!!

Lo ultimo que vio Nelly mientras la vida se le iba a borbotones, era al muchachito peleando contra su padre, el tajo en el brazo juvenil, y el entendimiento que no era que no la queria a ella, o la temiera, sino que temia al padre porque lo habia visto matar a su madre.

- Noooo. Mama no. Mama, Nelly no- escucho antes que la vision de aquella sala amplia, antigua y mal iluminada se convirtiera en oscuridad.

El muchacho herido fue llevado a un hospital, en vista de las heridas recibidas en la la lucha feroz, de circo romano que habia sostenido contra el padre, con el que habia peleado como una anaconda, enredandose en sus piernas, en sus brazos, resbalandose en la sangre del cura degollado, de la mujer que lo habia criado, frenetico, deseoso de vengar otra sangre de cuando era un niño, deseoso de matar, de ver la sangre de ese criminal escurriendose como oxido sobre las viejas losas del piso, le dieron una fuerza sobrehumana para quitarle el cuchillo escurridizo, resbaladizo y clavarselo en las tripas como cuando Nelly le enseñaba la estocada en el centro del reggianito, y rebanar, como si fuera la dura y esquiva primera porcion.. Estaba tan magullado, moreteado, y cortado que nadie dudo de la defensa propia, ni siquiera el propio comisario Godoy cuando le tomo la indagatoria, como cuando se gano fama de buen investigador porque el pobre le conto lo que recordaba: como Domingo habia matado a su madre, una prostituta de poca monta y clientela, clientela de fijo, todo el mundo sabia de sus amores de alquiler, pero que el que decia su padre al encontrarse con otro cliente, la proxima vez se llego armado y de dos tajos le arrebato la vida. Tampoco se pregunto de donde es que habian salido esas pocas lineas garrapateadas en ingles, y como es que una almacenera, una simple bolichera podia haberlas escrito, y menos aun se le ocurria, entendido. Nadie sabia que en su juventud Nelly habia concurrido ademas de la obligatoria academia de corte y confeccion de las chicas buenas de su epoca, a tomar un curso basico de ingles y otro de dactilografia -dado que su madre dudaba que consiguiera un marido y queria algo mejor para ella que el almacen- pero su fisico poco agraciado, su escasa estatura y sus lentes telescopicos la habian descartado del deseado empleo de secretaria o de simple mecanografa. Aquellas palabras eran un mantra que habia repetido durante años.

Nunca supo si el muchacho lloro a Nelly, pensaba mientras se acomodaba en un nuevo despacho ganado gracias a la luz de sus descubrimientos, de sus pesquizas, del misterio de una cruz clavada a la vera del vias del ferrocarril donde según lo que se suponia un mito urbano, habian enterrado descuartizada a una prostituta.
Quien sabe, tal vez ambas hayan llorado juntas su muerte en el otro mundo, la señora almacenera no querida y la prostituta de clientela fija que le dejo el hijo para su cuidado.

En cuando al muchacho, resulto que el padre tenia sus ahorros escondidos desde la epoca su abuelo, su madre tambien habia ahorrado algo; y por su estado mental logro una pension. A pesar de todo el aura de espanto que rodeo a la casa por los hechos,por el nombre de la calle y numero que la asociaron con almas y espiritus en pena. Siguió viviendo alli, de lo que tenia, le deparaba la suerte, languideciendo como la casa señorial, desportillandose su boca de dientes como las paredes de revoque. Ni siquiera se tomo el trabajo de hacer quitar la marquilla de la tapita, hasta que por fin el destino o la vida le pasaron la factura: declarado incapaz fue internado en un nosocomio que era la autentica antesala del Infierno. Sin herederos, la casa quedo mal tapiada, librada a una sucesion infinita a favor del estado, librada a los elementos, habitada por hondos silencios, sombras errantes que remedan a los que alli vivieron, los que recibieron socorros mutuos, la casa donde en honor a su mejor autor y numero, un dia el Diablo se presento a cobrar su tributo, y dicendo ‘algo es algo’ se llevo al cura al hombro.


Pesimo estudiante.

Hospital Escuela de Corrientes. Argentina.Decada del 70.

Eran unos fornidos hombronazos, pero parecian una mustia sombra de si mismos, inconcientes, debatiendose entre este y el otro mundo. Tres hacheros del monte chaqueño, curtidos por el sol a plomo, como un metal fundido ardiente, las lluvias, la casi permanente intemperie; las durisimas condiciones de vida que incluian una pesima alimentacion basada en fideos, frutos de la caza y la pezca, falta de agua potable y el desprecio casi total por las normas de higiene. Asi al menos, los vio el joven Albert desde la altura de sus veintipico años, estudiante de medicina en la Universidad, e hijo mayor de mi tio Robinson -ese es su nombre, no el apellido- mientras eran asistidos en el hospital escuela en la capital de la provincia vecina.

- Describa el cuadro- pidio asperamente M. jefe de catedra, y Albert empezo con un diagnostico por lo menos, dudoso.
- Eeeehhh.
- ¿Puede ser mas concluyente?- pidio. M se la habia tomado como algo personal con mi primo que para peor no era de los mejores alumnos, es mas, estaba disputandose palmo a palmo el ultimo lugar en la nomina.
- Envenenamiento.- y fue un palo de ciego; pero no del todo descabellado.
- Muestre el punto de entrada y las consecuencias de las mismas- la voz del tano M. que a pesar de su tono tajante sonaba jovial se habia transformado en un trallazo. Envenenamiento, en esta zona equivale a una picadura de vibora yarara, coral, cascabel, o alguna cojonuda araña. Pero en este caso no habia el menor indicio de picadura, ya fuera de ofidio, araña, ni mucho menos la tumefaccion que acompaña y otros sintomas inequivocos.
- Envenenamiento por comida- Albert se arrojo de cabeza al rio sin tener nada que perder. Sus estudios iban de mal en peor y todo hacia suponer que esta materia y otras, estaban ya irremisiblemente perdidas.
- ¿Co-mi-da?- ahora le toco al jefe abrir los ojos -ya saltones de por si- como dos platos Rigolleau celestes de uso diario en miles de mesas en esa epoca, y digerir el el bocado mientras el resto de los alumnos hacian comentarios como siseos de paloma. Y risitas bastante fuera de lugar.
- No hay punto de entrada- Albert se agrando y se despacho a fondo- presentan un abdomen agudo con fuertes dolores, vomitos y diarrea, tienen temperatura corporal baja, pulso y presion arterial bajos pero estables.
- ¿No se referira a una in-to-xi-ca-cion?
- Eso diria si estuvieran conscientes, si respondieran al suero, eh... la alimentacion parenteral-se corrigio- y a la medicacion administrada- que digamos al pasar, mi primo no tenia ni idea cual habia sido. Pero despues de haberse despachado con ganas aunque sin fundamentos, y seguro de haberse ganado mas enemistad de don jefe M, Albert empezo a madurar la idea de un envenenamiento tan doloroso y letal como el arsenico blanco, pero de otro origen e ingerido con la comida. Sabe Dios que bicho se habran comido, penso, mientras sus compañeros argumentaban distintas teorias, y los tres hombres de 65, 57 y 48 años yacian palidos debajo de la mascara color madera que les habia dado el sol, incolumes a toda ayuda humana. Habian llegado en camion a un centro asistencial, llevados por un dudoso patronzuelo, azotados por la diarrea y un dolor que parecia arrancarles la tripa y haberseles llevado la conciencia. Los habian trasladado el hospital escuela de Corrientes con la vida pendiendo de un hilo, y en dos dias si bien los habian estabilizado, no mejoraban, y los analisis de laboratorio mostraban resultados sorprendentes donde se mezclaban el cuadro actual, empeorado con dolencias de años de falta de atencion medica, que complicaban el diagnostico.

Recien al tercer dia, el mas joven abrio los ojos y pudo balbucear algunas palabras; don jefe M corrio a ver que podia deducir y como premio o castigo, llevo a Albert consigo. El hombre, demacrado y exanime, juro por la Santa Cruz, por la Virgen, por Buda y por Mahoma, y por todos los dioses romanos no haber ingerido ninguna vibora como alimento -y no habia indicios de veneno en sangre tampoco- por hambreado que estuviera, y que no habian hecho nada distinto a la vida de todos los dias. Y recalco hasta donde le dieron las fuerzas, que el agua que recolectaban directamente del rio, la hervian largo y tendido antes de beberla, tomar mate o hacerse un te de ñangapiri. Albert sintio que las rodillas le temblaban ante la fria mirada de hielo que le auguraba un negro porvenir y se arriesgo:

- Habria que ver el lugar donde viven.... Lo que para ellos es normal.... que comieron....
- Ud. va a ir al monte a ver el lugar donde viven?- la voz de M era un desafio y no quedaba otro remedio que recoger el guante.
- Si me autoriza, yo voy.

"Autorizado" rumeaba, mientras camino a su casa pensaba que le diria a su padre para que le prestara el Renault 6 para salir al monte. Como siempre, tio Robinson habia llegado puntualmente de su trabajo, tomado su te en su taza favorita y estaba cuidando las niñas de sus ojos: las rosas del patio trasero. Un caballero ingles en el destierro. Albert -llamado asi en honor el principe Albert, esposo de la Reina Victoria- titubeo antes de efectuar el pedido, le conto el caso de los hacheros sin que su padre despegara la vista de una esplendida rosa amarilla y justo cuando estaba por descargar bombas, entro silbando al jardin la ceca de la moneda de la figura paterna. Tio Nelson. Hoy dia, nadie sabe a ciencia cierta de que vivia Nelson: algunos apuestan su vida que se ganaba los morlacos en mesas de juego clandestino, otros se juegan por el contrabando y estan hasta quienes sostienen que con su apostura -de la que carecian por completo Robinson y Albert- era el mantenido de una o mas damas cogotudas. Con una estampa que derretia corazones femeninos, era soltero aunque se decia que de enamoramiento facil, su casa si asi podia llamarsele, era un refugio de animales de toda laya que libremente recorrian todos los rincones, carecia de horarios al punto de ignorar que hacian esas agujas presas dentro del cuadrante de un reloj, comia cualquier cosa y en cualquier boliche ya fuera de ciudad o campaña, no le hacia ascos a cualquier bebida, ya fuera el mas fino scotch o el te en taza de porcelana como el mate cocido en taza de lata: era la persona indicada para ayudar al pobre Albert en su brete.

- ¡Tio, necesito que me lleves al campo!- le espeto sin saludar.
- That's right. When?
- Ahora.... - suplico.

El auto de Nelson era un Amy 8, descascarado en pintura, con marchas defectuosas y un motor que recalentaba a 40 km/hora y el rugido no por potencia sino por fallas mecanicas se oia a una legua, vehiculo ideal para una travesia digna de una 4 x 4; no obstante lograron llegar al lugar del hecho al atardecer. Bajo la luz de Febo en retirada se le antojo deprimente, Albert se dio de nariz contra las enfermedades de la pobreza, o mas bien de la miseria. Recorrio el misero campamento, las sucias ropas impregnadas de olor a sudor, las herramientas, los jergones donde anidaba toda una fauna aparentemente inofensiva pero que fue a parar a una bolsa de nylon, los abichados paquetes de fideos, los 'vicios' de yerba y azucar para ocasiones festivas, las hojas amargas del ñangapiri, nada sabroso -amargo como la hiel- pero de efecto energizante similar a un cafe. Todo era esfuerzo, dolor y miseria. Nelson, aburrido de las largas cavilaciones de su sobrino mientras el sol se hundia en el horizonte de arboles, bromeo:

- Would you wish a mate?- y señalo la gigantesca pava, ennegrecida sobre el fogon.

Mate.... las fichas caian lentamente en el cerebro del futuro galeno. Mate, agua. El hombre juro y perjuro que hervian largamente el agua que recogian en el rio. ¿Con que la recogian? Por mas que busco, no hallo mas que unas viejas ollas y la gigantesca pava. Albert se dirigio a la pava, la levanto. Pesaba mucho aun, tenia liquido. Vertio un poco en un frasco y lo cerro, la apoyo en el fogon y le quito la tapa. Un olor extraño y horrible le dio un sopapo. Movio la pava y algo se agito dentro pero con la poca luz no descifro que era. Metio un palo, mucho mejor que meter la mano y si efectivamente constato que habia algo, hasta que con menos solemnidad Nelson tomo cartas en asunto y se hizo cargo. Fue Nelson tambien el que entro al hospital, contento como en dia de Pascuas, agitando una vulgar bolsa de nylon -tampoco era un C.S.I.- en donde llevaba la prueba concluyente y se la restrego en las narices al tano M, con gesto altivo de raza que 'no en vano domino las 3 /4 partes del orbe', mientras a este se le pintaban nuevamente en la cara dos platos Rigolleau celestes al ver el contenido.

Los hacheros habian rastrillado el rio con la pava, cargando agua, la habian llevado al fuego y la habian dejado hervir largamente. Luego se habian preparado el te de ñangapiri despues de un magro yantar. Lo que no sabian es que al momento de ponerla al fuego, dentro estaba vivo y coleando un fornido sapo. Muerto por hervor, hervido y concentrado, reconcentrado sus letales toxinas los habian llevado al borde de la muerte. Un casi fatal te de sapo.

Cuando tio Nelson visitaba a Albert durante los largos dias de la residencia, un heroe para sus compañeros y los salvados hacheros, buscado por los aborigenes que se sabian no serian rechazados, y el siempre buscado por los trabajadores rurales y hacheros, en esos dias eternos qu la vida parecia solo un gran hospital, Nelson era siempre bienvenido por todos; eso si: aunque viera en la otra punta de un largo pasillo a don jefe M, aunque despertara a los pacientes de terapia intensiva, aunque volviera a la vida a los ocupantes de la morgue, no podia evitar adoptar ese gesto de socarrona superioridad y con algo que carecia de toda flema y dignidad, digno mas bien de un desaforado hincha en la cancha de Defensores del Chaco, gritar como un condenado:

-Hey doctor, would you wish a frog tea???